Como profesor de Educación Física en funciones y, especialmente, como padre de un alumno del sistema educativo de Tucumán, me veo nuevamente en la necesidad de expresar una problemática que no es nueva, pero que lejos de resolverse, se ha profundizado y naturalizado en numerosas instituciones secundarias, técnicas e incluso primarias de la provincia. Desde hace más de tres años vengo realizando distintos planteos sobre esta situación sin obtener respuestas concretas. Hoy, ya no solo desde lo profesional sino también desde mi rol de padre, considero necesario insistir públicamente. Las normativas vigentes del Ministerio de Educación de Tucumán —como la Circular N° 160/2018 y su actualización en 2024— establecen con claridad que la Educación Física debe dictarse en dos clases semanales en días distintos, con un intervalo de descanso, garantizando continuidad pedagógica, progresión de los aprendizajes y cuidado de la salud de los estudiantes. Este criterio no es arbitrario: posee sustento pedagógico, aval federal y coherencia con lineamientos internacionales. Organismos como la Organización Mundial de la Salud recomiendan que niños y adolescentes realicen actividad física de manera regular y distribuida a lo largo de la semana, desaconsejando su concentración en una única jornada por los efectos negativos que ello implica en términos de adaptación física, adherencia y desarrollo integral. Asimismo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas —en particular el ODS 3 (Salud y Bienestar) y el ODS 4 (Educación de Calidad)— promueven el acceso a prácticas saludables sistemáticas y a una educación integral, sostenida y equitativa. Sin embargo, en la práctica cotidiana, se continúa implementando un esquema de una sola clase de dos horas en un único día. Esta modalidad no solo contradice lo establecido por la normativa vigente, sino que resulta claramente antipedagógica y contraproducente desde el punto de vista sanitario. Las consecuencias son evidentes: pérdida de continuidad didáctica, desinterés por la materia, sobrecarga física en una única jornada, y frecuentes interrupciones por actos escolares, feriados, condiciones climáticas o problemáticas institucionales, lo que termina vaciando de contenido el espacio curricular. Como padre, lo vivo en primera persona: mi hijo recibe Educación Física concentrada en un solo día, durante dos horas, lejos de lo que corresponde y de lo que necesita para su desarrollo. Lo más preocupante es que esta situación no solo se sostiene, sino que se profundiza. Se designan docentes para cubrir cargos bajo esta modalidad de “bloques dobles”, consolidando una práctica que contradice las propias disposiciones oficiales. A su vez, se ha ido instalando una peligrosa naturalización del problema, muchas veces justificada con argumentos administrativos o económicos —como los costos de traslado o la organización institucional— que no pueden ni deben estar por encima del derecho de los estudiantes a una educación de calidad. Resulta aún más contradictorio que esta situación se mantenga con la pasividad —o falta de intervención— de quienes tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de la normativa, incluidos supervisores y autoridades del área, muchos de ellos formados en Educación Física. La Educación Física no es un complemento ni un espacio accesorio: es un derecho educativo esencial que promueve salud, valores, convivencia, prevención de enfermedades vinculadas al sedentarismo y el desarrollo integral de niños y jóvenes. En muchos casos, además, representa el único espacio sistemático de actividad física al que acceden los estudiantes. Por todo lo expuesto, solicito a la Ministra de Educación de la provincia y a las autoridades competentes que intervengan de manera urgente para corregir esta situación, garantizando el cumplimiento efectivo de las normativas vigentes. Asimismo, es fundamental que los equipos directivos de todas las instituciones educativas hagan cumplir los horarios como corresponde, priorizando lo pedagógico por sobre lo administrativo, en defensa de lo real, lo verdadero y lo ético dentro del sistema educativo. No se trata de una opinión personal ni de una discusión abierta: se trata del cumplimiento de normas claras, respaldadas por fundamentos pedagógicos, sanitarios y compromisos internacionales asumidos. En cualquier área, dos más dos siguen siendo cuatro. En Educación Física, son dos clases semanales en días distintos. Que se cumpla.

Carlos Javier Fucho

chofu24@hotmail.com